lunes, 26 de septiembre de 2016

abuelo.

Siento. Siento cosas que no están, cosas que aún no se formaron. Y si presto atención, puedo descubrir que todavía siento cosas que ya pasaron. Entre los hilos rojos de un sol que recupera su fuerza, dislumbro el sentir que deriva de nuestras risas.
Noto tu presencia débil cuando me cuesta concentrarme en la lectura, y en la ceniza del cigarro que se consumió de tanto esperar. Un hueco en el medio del colchón humedecido se aprecia desde lejos, y el polvo en los discos que solías escuchar se acumula, se deja hacer notar.
Me estremezco cuando me encuentro pensando qué te espera más allá. Si será verdad lo que nos cuentan, o si al final solo hay oscuridad. En tus manos aún tibias no puedo imaginar otra cosa que no sea verte reír, al compás del ritmo que marca el palpitar consumido de tu corazón cansado.
En mis sueños todavía seguimos abrazados, en ese calor que genera el silencio de la contención.
Y yo se que va a estar bien.
Vas a estar bien.

martes, 30 de agosto de 2016

el aire corriendo a través de la ventanilla baja
el cielo rosado
las nubes apunto de explotar
y los rayos del sol contra la piel que anhela calor.
un par de labios suaves y una risa en medio de un silencio aturdidor.
una carretera demasiado gris para un paisaje tan lleno de color.
un camino que termina en el infinito, más allá, dónde tus palabras se escuchan y mi catarsis por fin cesa.
una lluvia que atina a llegar, mojar y calmar. que refresca y renueva. que une los trozos de tierra separados y calma a las sedientas flores marchitas, que pronto se caerán.
confieso que me debilita la soledad.
soy un punto intermitente en medio de un campo minado de lineas.
sospecho que el hilo rojo se cortó hace rato; cargo conmigo una aguja, en el bolsillo,
dispuesta a cosernos si es que está permitido.
ya lo hice varias veces con mi sombra, que caprichosa me abandonaba.
por favor, no me abandones.
me pregunto si el infinito tiene fin.
si el camino no es más que un trecho.
me pregunto si estamos recorriendo una vía que no se conecta,
si este río no desemboca,
si este cielo no nos deja flotar.
si es verdad,
por favor, no me abandones.


miércoles, 6 de julio de 2016

no te das idea de las veces en las que siento que me estalla el pecho. dejando de lado las metáforas y el retoque de la palabra, ignorando toda forma de maquillar la realidad; hay un sentimiento que abarca mi ser completo. acecha por las noches y no me deja respirar, a veces, hasta me hace llorar sin parar.
se siente como caer a un vacío que se toca con las manos, y aunque esté a miles de kilometros de distancia, lo veo y de cerca y con claridad.
me gustaría quitarlo, que me lo quites. me gustaría tener asegurado que existe una vida posible sin sentirme así de agobiada cada segundo. poder estar viva sin ninguna molestia. vivir sin límites, sin excusas. sin frenos. sin preocupaciones. sin una voz que me recuerde todo lo mal que hice. sin tu presencia que me invade solamente para hacerme relajar.
me gustaría poder vivir una realidad en la que no estemos condenados a ser desgraciados. dónde recurramos a vernos cuando estemos felices y podamos hablar de lo bien que nos trata la vida. pero mo confundas, realmente sos lo único en mí que me hace sentir bien. pero... ojalá fueras en otras circunstancias. ojalá no fueras el relleno de algo que está incompleto. te siento ahí como intento levantar pedazos de algo que se rompió hace mucho y no tiene arreglo. un vidrio roto que por más que se pegue será siempre un vidrio roto pegado. inservible, arruinado. y vos te mantenés tan perfectamente triste en mis sueños.
recurro a esto cuando estoy así. como un adicto al lápiz, me inyecto con palabras. y eso que nos convencemos día a día que no existe escape alguno a la realidad que no termine en desgracia. acá estoy, drogada a base de letras, sufriendo una sobredosis de lo que me das. te veo pestañar. lo hacemos al mismo tiempo, estamos casi cronometrados, y bailamos al compás de una canción que no se escucha. entrelazo mis dedos en tu mano fría, y mi piel se calienta y se tiñe de rosa. volvemos a lo mismo.
volvemos a rugirnos sin siquiera abrir la boca. tu pupila me grita, incontrolada, que querés ser feliz. yo me mareo, me entristezco, e intento disimular mirando tu cuello. pero acá estamos, ya volvímos. ambos sabemos que no está bien pero no entendemos qué sentimos. nos contradecimos. y yo te mimo, te escucho. porque más allá de ese murmullo y ese chamuyo ancestral, se que me contás de lo tuyo para que yo empiece a hablar, y te diga que anda todo mal, todo va para atrás. que tengo miedo otra vez y que siento que voy a fallar. vos te acercás, me calmás. me corrés el pelo de la cara y ya está, me hiciste temblar. te das cuenta de lo que provocas y te sonrojas, cambias la forma en la que me miras, asi no me incomodas. me tomas de la boca, me haces vibrar. y me decis, despacio, suave, en una forma en la que el idioma nunca se supo pronunciar, como si hicieras mágia al hablar, rodeando las vocales en un abrazo claro, es fantástico como lo volcás;
cerrá los ojos y respirá. toca tu brazo y ahí voy a estar. en las noches y en los días. en cualquier momento, sea cual sea tu necesidad. hicimos un pacto y lo cumplimos, sin más. te amo y vos me amás. se que vas a poder porque no estás sola. nunca más lo vas a estar.

martes, 23 de febrero de 2016

please don't go, i love you so

la atrapó desprevenida, a punto de saltar. la tomó del brazo, tironeando de su muñeca. la contuvo entre abrazos, arropada en su pecho, mezclada entre su aroma y su camisa.
"por favor, destrozame el corazón" le gritó con sus ojos. y recordó fugazmente su sonrisa torcida, y su cabello rizado que rebotaba cuando caminaba. el tacto suave de su mano al rozarle los labios, el gusto dulce y mentolado de su boca. y reconoció, en ese instante, que su petición era imposible.
asimiló, con temor, que él quería hacerla feliz.
aspiró su aroma mientras golpeaba la puerta, para recordarlo al menos hasta que se chocara con el asfalto.
ya no importaba. realmente, no lo hacía.
sin importar cuantas veces le besara las heridas; la sangre seguiría corriendo. no había hilo suficientemente fuerte para cocerla.
y esos acantilados sin fin de los que la había salvado, aparecían cada vez que caminaba en linea recta, y empujada por el viento, siempre llegaba al risco.
porque había nacido rota, toda quebrada, sin posible arreglo. sus piezas se habían desintegrado con el tiempo.
había nacido sin color, apenas viva. agonizando de dolor; ardiendo en llamas mientras se hundía.
no existía morfina que la aliviara; irremediablemente, estaba condenada.
mientras corría por las calles, con lágrimas en sus ojos y el pelo revuelvo, encaminada a ningún lugar, juraba oír su voz, y sentir sus ojos marrón intenso observarla con tristeza.
"mi amor" suspiró. abrió los ojos, extendió sus brazos. instintivamente, volteó. porque él siempre estaba ahí. sujetándola.
esta vez, el vació la paralizo.
y con un pie en el aire, y la piel erizada, sintió su presencia en todo su alrededor. por encima y también en su interior.
"acá voy"

enferma nació; sin cura. como un cáncer maligno creciendo en cada suspiro.
sin terapia, sin placer. solo dolor.

ojos marrones. cabellos rubios. labios rojos.
en el espacio infinito, deseo poder volar.
"tal vez..."

lunes, 11 de enero de 2016

STARWOMAN

puede que sea cierto que el humo de los cigarros sea dañino. y que en algún punto, fumarme un porro y tener un viaje sea tan normal como despertarme y ver el sol. veo como algo posible que comience a detestar el gusto del alcohol, y que lo que ahora son risas después solo sean nauseas. quizá las rutas de escape se cierren porque estoy chocando contra una predecible salida. y por primera vez, la galaxia parece pequeña.
si mal no recuerdo, muchas veces me quejé porque sentía mis vacíos interminables. dudaba que alguna vez las voces se acallaran. me llenaba de pánico el mañana. rugía en la noche, adormecida por la libertad que sugiere creerme invencible. juraba ver las calles iluminadas en plena oscuridad, y el aire invisible chocando contra mi pecho, llenándolo de color. y momentáneamente, me sentía bien. porque es difícil ser joven, bizarro, poético y demente. pero es aún más difícil encontrar los momentos para disfrutar ser todo aquello.
y prometo sonreír cada vez que recuerde las veces que alcé mis dedos y me reí de este tóxico mundo porque, mi consciencia y yo, sabíamos que él no podía contra nosotras . prometo sonrojarme y remojar mis labios cuando algún beso compartido se cruce por mi mente, y vuelva a sentir la piel erizada y ese intenso ardor en el pecho que me provoca estar enamorada. porque atesoro todos y cada uno de los besos, las personas, y los momentos. y los lugares a los que me llevó cada uno con el roce de nuestras bocas. y las palabras. y los amigos. y los viajes al infinito ida y vuelta que me hicieron dar. la calidez de un abrazo en el frío de la soledad. la locura que implicaba mirarnos a los ojos y saber que, justo en ese momento, el tiempo no podía contra nosotros. porque era ese instante, extendido en un infinito, perdido y encontrado en la emoción.  la picardía del primer amor. mis manos con las suyas, mis ojos con sus ojos. y las noches sin dormir dando vueltas en un colchón lleno de historias. el dolor de un corazón roto que atinaba a no sanar nunca más, pero de alguna forma, se recompuso para ahora andar, cabizbajo y orgulloso, en esa eterna contradicción que significa haber sido lastimado pero aún así, seguir andando. y las cicatrices sanadas de una guerra que jamás tuvo intenciones de herir, que buscaba enemigos en dónde no había más que inocentes. en donde no había terrenos, no había trofeos. era yo contra la nada, el universo contra mí. porque juraba que había cientos de estrellas tirándome desechos cósmicos desde arriba, cuando solo me iluminaban. pero está bien. ya las perdoné, ya puedo ver. la gran venda de mis ojos cayó, y finalmente puedo ver. arriba, abajo y de nuevo arriba. por sobre el horizonte, y más allá de lo que creía que no existía.

hoy envuelvo un sin fin de historias, y la esencia de saber quién fui todos estos años; un corazón latiendo con voracidad, una canción sonando con máxima intensidad. una sonrisa medio chueca, salpicada con lágrimas color cristal. y le guiño un ojo al cielo, por última vez. lo observo, con sus estrellas a quiénes un tiempo atrás maldije y esta noche abrazo, con su luna que crece y se achica constantemente; como volviendo a ser quién era para poder aumentar su ser. y con su vacío, que compartí. que aún comparto. que probablemente, seguiré compartiendo. porque que haya vacíos no significa que falten cosas; sino que aún hay más por llenar. estoy segura  de que el cielo se llenará con más estrellas, y yo con más vida.

Esto solo puede ser leído escuchando esto.  Gracias. Infinitas. Ojalá algún día  tenga el placer de encontrarme con vos en ese gran planeta del que viniste, al ahora volviste, y del que me hiciste sentir parte.