martes, 23 de febrero de 2016

please don't go, i love you so

la atrapó desprevenida, a punto de saltar. la tomó del brazo, tironeando de su muñeca. la contuvo entre abrazos, arropada en su pecho, mezclada entre su aroma y su camisa.
"por favor, destrozame el corazón" le gritó con sus ojos. y recordó fugazmente su sonrisa torcida, y su cabello rizado que rebotaba cuando caminaba. el tacto suave de su mano al rozarle los labios, el gusto dulce y mentolado de su boca. y reconoció, en ese instante, que su petición era imposible.
asimiló, con temor, que él quería hacerla feliz.
aspiró su aroma mientras golpeaba la puerta, para recordarlo al menos hasta que se chocara con el asfalto.
ya no importaba. realmente, no lo hacía.
sin importar cuantas veces le besara las heridas; la sangre seguiría corriendo. no había hilo suficientemente fuerte para cocerla.
y esos acantilados sin fin de los que la había salvado, aparecían cada vez que caminaba en linea recta, y empujada por el viento, siempre llegaba al risco.
porque había nacido rota, toda quebrada, sin posible arreglo. sus piezas se habían desintegrado con el tiempo.
había nacido sin color, apenas viva. agonizando de dolor; ardiendo en llamas mientras se hundía.
no existía morfina que la aliviara; irremediablemente, estaba condenada.
mientras corría por las calles, con lágrimas en sus ojos y el pelo revuelvo, encaminada a ningún lugar, juraba oír su voz, y sentir sus ojos marrón intenso observarla con tristeza.
"mi amor" suspiró. abrió los ojos, extendió sus brazos. instintivamente, volteó. porque él siempre estaba ahí. sujetándola.
esta vez, el vació la paralizo.
y con un pie en el aire, y la piel erizada, sintió su presencia en todo su alrededor. por encima y también en su interior.
"acá voy"

enferma nació; sin cura. como un cáncer maligno creciendo en cada suspiro.
sin terapia, sin placer. solo dolor.

ojos marrones. cabellos rubios. labios rojos.
en el espacio infinito, deseo poder volar.
"tal vez..."

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